Un robot compañero para los más mayores, equilibrio entre autonomía y ética

robot-compañero-personas-mayores-paloma-leal-profesional-tres-punto-ceroRobots que pueden ayudar

¿Cual es la diferencia que pueden aportar los robots en las vidas de las personas mayores que viven solas? Los robots pueden ayudar en la limpieza y otras tareas, de esta manera reducen el trabajo de las personas más mayores que tendrían que hacerlas por ellas mismas en casa, una categoría especial de robots pueden incluir una forma de compañía.

El proyecto ACCOMPANY ha desarrollado un “robot social” basado en la plataforma Care- o- bot , un robot de tamaño similar a un adulto equipado con una tableta y un brazo retráctil capaz de agarrar y soltar objetos.

El Care- o- bot tes un robot mayordomo, ya que se mueve bajo las órdenes del usuario, puede sostener su tableta como una bandeja para objetos, y puede usar su brazo para coger objetos. Se puede mover junto o detrás del usuario mayor. Incluso puede responder a la puerta principal y realizar un seguimiento de la posición actual de una persona en un lugar diferente de la casa.

No obstante, es mucho más que un robot mayordomo. Lo que convierte a Care- o- bot en un compañero para personas mayores es que puede aprender e interactuar con ellos. Pueden aprender de sus rutinas, y adaptarse, sabiendo cuándo suelen despertarse, por ejemplo, o cuando se emite su programa de TV favorito. Pueden mostrar sitios webs en consonancia con los intereses, o comenzar una sesión de Skype. El robot compañero puede mostrar preocupación por los usuarios: es capaz de recordar a los usuarios la toma de sus medicinas o sugerir levantarse y moverse alrededor cuando han estado sentados o tumbados durante mucho tiempo. Puede sugerir entretenimiento e incluso pude monitorizar caídas y suministrar ayuda.

Contexto ético

¿Qué ocurriría si el usuario rechazara tomar su medicación o no quisiera ayuda en caso de una caída? ¿Si el usuario está presente en la casa con una visita, debería el robot tomar instrucciones del visitante? ¿Qué ocurriría si ambos dieran instrucciones? ¿Qué pasaría en caso de que las instrucciones crearan un conflicto? En otras palabras: en caso de desacuerdo ¿debería el usuario ser el “jefe”? ¿Deberían las caídas y los rechazos para tomar las medicinas simplemente ser observadas de forma pasiva por el robot o debería ser diseñado para tomar decisiones por el usuario? ¿Qué tipo de evento sería suficientemente grave para ayudar a la persona diga lo que diga el usuario? Es evidente que estos casos llevan a un número de temas éticos.

El marco ético que trabaja en el proyecto ACCOMPANY con el Profesor Heather Draper (Universidad de Birmingham) y Tom Sorell proporcionan las respuestas a esas cuestiones.

Si el robot se implanta por autoridades competentes (el sistema social o cuidados médicos) en la casa de la persona mayor con la condición de que se notifiquen los riesgos de seguridad, y los usuarios estén de acuerdo o no con esto, entonces debería ser una razón para que el robot tuviera suficiente autonomía para pedir ayuda.

ACCOMMPANY demuestra que el robot social puede ayudar a prevenir el aislamiento y la soledad, ofreciendo simulaciones de actividades de acuerdo a la autonomía y la independencia.

Fuente

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